martes, 26 de mayo de 2020

Diario de un TriCatleta. UN RETO POSPUESTO

Esta crónica, debería de ser una página del Diario muy especial, quizás la más especial que tenía pensado escribir, bien porque hubiese terminado el reto o bien porque lo hubiese intentado y viviendo una experiencia maravillosa.

Este pasado sábado se debería haber celebrado el IronMan de Lanzarote, y ahí estaba, inscrito para enfrentarme al mayor reto deportivo del mundo. (Exceptuando KONA)

Sí, una locura, una locura que un impulso en diciembre y unas ganas enormes, me llevó a inscribirme, un reto al que me quería enfrentar con muchas ganas e ilusión, pero claro, algo así solo se puede intentar si tienes eso, ganas e ilusión.

En enero empezaban los entrenamientos, duros, poco a poco iban ganando en dureza y duración, a medida que pasaban las semanas la intensidad iba ganando enteros, pero los resultados empezaban a verse, me encontraba como nunca, en cualquiera de las tres disciplinas, aunque eso no significa que sea bueno en ninguna, pero notaba la mejoría.

Una familia involucrada y volcada con la causa, conmigo y con mis locuras, un horario distópico, amoldando la jornada laboral con las horas de entrenos, con las comidas, el descanso y ellos, Óscar y Julia.

Agua, mucha agua, mucho asfalto y mucho camino por recorrer, y aún no habían llegado las sesiones o tiradas largas, esas empezaban en marzo.

Pues bien, llegó marzo, y un ambiente raro debido a algo llamado COVID-19 estaba flotando en el ambiente, las pruebas empezaban a caerse, y no podía ni imaginar lo que se nos venía encima, pero aún quedaba más de 2 meses para Lanzarote. Ésa no se suspende, es algo muy importante, seguíamos entrenando, el día 13 de marzo, última salida grupal, BTT, planificada una ruta larga, al menos eso pensaba, al poco de empezar, carajazo gordo, costillas jodidas y pérdida de conocimiento incluida (del poco que puedo tener). Cuando llego a casa aún aturdido, me empiezo a plantear que va a pasar los días venideros. En ese mismo momento decretan lo que ya era un secreto a voces: Estado de Alarma. Eso que suena a peli de sobremesa de los sábados en La Sexta. El confinamiento, ya lo he dicho muchas veces, a mí me pilla en el campo, he sido y estoy siendo un privilegiado, he tenido casi una hectárea para disfrutarla. Durante las primeras semanas, las costillas me dolían bastante, no podía hacer grandes esfuerzos así que la carga de entrenamiento se redujo a lo máximo que podía hacer, andar (físicamente creo que me hubiese afectado poco, pero psicológicamente, creo que algo más). Tras tres semanas me reincorporé a la rutina, carreras, BTT y rodillo, la natación ya vendría.  La noticia nos llegó en Abril, esta edición de IronMan Lanzarote 2020 quedaba suspendida, se acabó el sueño, la ilusión se rompió de golpe.

Mis palabras hoy deberían de ser épicas, tanto si hubiese podido terminar los 3.800 metros nadando, los 180 km en bici y los 42,2 km corriendo, como si no, era una experiencia a vivir y a disfrutar, que espero poder hacerla y saborear aún más en 2021.


Esto me brinda una nueva oportunidad, la oportunidad de mejorar durante un año, ganar experiencia, seguridad y hacer alguna media distancia antes, pero también me da la oportunidad de seguir pasando ratos con mis compañeros de viaje, y por qué no, que se unan otros más.  Pero sobre todo, esta situación, me ha regalado, algo que pocas veces se nos regala, la oportunidad de ser mejor padre, mejor marido, mejor hijo y en general mejor persona; el refranero español, que es muy extenso a la par que sabio, reza: “ no hay mal que por bien no venga” y “ no hay mal que 100 años dure” (también “no digas nunca de esta agua no beberé" ni "este cura no es mi padre” pero ese no viene al caso) así que empezamos un nuevo camino, una nueva andadura con la mirada fija en Lanzarote para 2021, quiero a los mismos a mi lado, no me imagino haciendo esto sin ellos y solo me queda volver a la normalidad, a nadar, correr, rodar y sobre todo DISFRUTAR.

Manufa Loctite

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